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dimarts, 7 de febrer de 2012

l'Interviu "Payeses contra ladrones"

Catalunya Segle XXI, any 2012. I el Govern portava 5 anys repetint que havia suficients Mossos!

http://www.interviu.es/reportajes/articulos/payeses-contra-ladrones

Los agricultores de Alcarràs (Lleida) patrullan para reducir los 120 robos que sufren cada año

Payeses contra ladrones

Es un somatén –aquellos vigilantes civiles catalanes del Medievo–, pero aquí y ahora. Los agricultores y ganaderos de Alcarràs (Lleida) están tan hartos de que les roben en sus fincas –sus cerdos, su cobre, los sistemas de riego– que han decidido vigilar el campo ellos mismos. Salen de noche, organizados y por turnos… aunque sin armas, claro.
Agricultores y ganaderos de Alcarràs se preparan para iniciar las patrullas nocturnas
Quedan después de cenar, sobre las once de la noche. Van a bordo de potentes todoterrenos, en grupos y por turnos rigurosamente seleccionados. Peinan los 114 kilómetros cuadrados de su término municipal (Alcarràs, en Lleida, de 9.000 habitantes) en busca de ladrones. No son policías ni vigilantes jurados. Simplemente, agricultores y ganaderos. Solteros y casados; jóvenes y mayores… hartos de que les roben cerdos, gasóleo, cobre, aspersores, maquinaria agrícola, fruta, caracoles, árboles… Más de 120 casos al año, según fuentes de la Delegación del Gobierno autónomo en la zona.
Por eso, desde mediados de enero salen a patrullar ellos mismos cada día, por su cuenta. “Hay gente a la que le han robado mil árboles de nectarina –cuenta Manolo Ezquerra, uno de sus portavoces–. Y hablamos de frutales elaborados genéticamente por los que se pagan ‘royalties’. A cinco euros por ejemplar… Pero ya no es el dinero –remarca–, sino el destrozo que se ocasiona y la impotencia que se siente”.
Prácticamente ningún pagés o ramader de Alcarràs se ha librado de los cacos. A Manolo le quitaron una máquina de presión, un grupo electrógeno, herramientas… A su suegro, que tiene una finca a escasos metros de su granja de codornices –Lleida es la gran fábrica española de esta ave–, se le llevaron todo el gasóleo que almacenaba. “Y usaron su propia cisterna, que luego abandonaron en medio de la carretera”, añade Manuel. A Ramón Huget le desaparecieron doce corderos en una sola noche: “Con la rabia que da, porque te sientes impotente –dice–. Si hasta pillamos un camión con una pluma para cargar hierro a toneladas; pero sin pruebas…”.
La rabia y la impotencia la sienten todos, acrecentada por el descaro con se comportan algunos cacos. A Ramón Ribes, Ramonet –un agricultor que, además, colecciona y repara maquinaria agrícola antigua, entre ella una trilladora de 1937–, le entraron por una ventana y se llevaron todo lo que tenía en la masía: “El televisor, el DVD, los bidones de vinagre –cuenta–. Y fíjate si tienen cara que habían metido todas mis botellas de licor en una caja y la habían dejado encima de la mesa, para llevársela otro día. El seguro me hizo poner rejas”.