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divendres, 14 d’abril de 2017

Fracàs estrepitós d’un model policial implantat per polítics


Heu vist mai un Ministeri d’economia dirigit per un policia? Oi que no? Doncs el mateix passa quan algú que desconeix la policia vol dirigir-la a nivell polític EL FRACÀS ÉS SEGUR


Escandalosa cifra

Los 2.000 robos en casas al mes ponen en alerta a los Mossos


Pregunte en su entorno y seguro que en el último año han entrado a robar en el piso de algún conocido. El robo con fuerza en el interior de viviendas es hoy la principal ocupación y preocupación de los Mossos d’Esquadra, por supuesto tras la amenaza terrorista. Ya no importan tanto las cifras de denuncias, que desde hace unas semanas se pueden consultar en la web de la policía de la Generalitat. Preocupa la angustia que esos robos provocan en las víctimas porque en su ausencia los delincuentes violentan un espacio tan íntimo como es la casa de uno; y urge frenar a este grave problema.
En el último año la cifra de robos con fuerza en viviendas en Catalunya ronda los 2.000 asaltos mensuales (67 al día). Hay meses mejores, otros peores, pero la estadística oscila entorno a los 200 robos arriba o abajo. Esas son las cifras a las que se enfrentan los Mossos d’Esquadra, conscientes de que la solución no es sólo policial, pero sin dejar de asumir la parte importante que les toca en la solución de esta crisis.
Intercambiar datos policiales es crucial porque las bandas, más que nunca, son cada vez más itinerantes. El inspector muestra unas gráficas con el perfil de estos saqueadores. Pero primero diferencia dos grupos muy distintos. Los especialistas que integran bandas criminales y a las que se investiga como tal. Y los oportunistas, delincuentes autóctonos en su gran mayoría aunque hay algún marroquí o rumano, que sólo entra en un domicilio cuando realmente es muy fácil.
La incidencia del ladrón autóctono, el delincuente habitual, es muy importante. En lo que llevamos de año, los Mossos han detenido a 700 personas acusadas de robar con fuerza en viviendas. La mitad de los arrestados eran españoles, seguidos de marroquíes. El resto de detenidos pertenecen a las principales nacionalidades que reúnen a los ladrones especializados en robar en viviendas.
Los chilenos lideran el ranking. Integran las llamadas “lanzas internacionales” integradas por tres o cuatro personas que viajan a Europa con la única intención de robar. “Todos tienen antecedentes en Chile. De hecho para ellos dar el salto a Europa significa un ascenso en su currículum delincuencial”, explica Ollé. Viven en municipios del área metropolitana, mayoritariamente en Badalona y Santa Coloma de Gramenet, y madrugan cual obrero que hace su jornada en la fábrica. No regresan hasta que se hace de noche. Son muy hábiles entrando en los domicilios. Sólo acceden cuando tienen la garantía de que no hay nadie. Nunca arriesgan. “En cuanto se les identifica o sienten que les siguen, se van”, apunta el inspector. Para este grupo, Mossos cuenta con información muy valiosa que a través de Interpol les facilita la policía de Chile
Los georgianos integran el segundo gran grupo especializado en el robo de viviendas. Su ámbito de actuación son las zonas urbanas y sólo se mueven en transporte público. Se estructuran en grupos muy especializados en los que hay “auténticos especialistas en abrir todo tipo de puertas”. Llegan a ser tan buenos que en más de una ocasión, las víctimas se han dado cuenta de que les habían entrado a robar cuando echaron de menos algo muy concreto que se habían llevado. Hacen vigilancias previas. Marcan los pisos con plásticos o moviendo la alfombrilla de la entrada para garantizar que nadie ha entrado desde que los visitaron. Y como toda organización criminal, rinden obediencia a un mando jerarquizado al que pagan una cuota obligatoria para poder trabajar en algunos territorios.
El tercer gran grupo está integrado por los kosovares. Los primeros que llegaron a Catalunya eran combatientes de la guerra que aterrizaron con una gran formación militar y se especializaron en los butrones en las empresas. De esos apenas quedan, robar en una empresa dejó de ser rentable, y muchos se han hecho mayores. Pero los nuevos mantienen esa estética militar y una manera muy concreta de actuar. “Suelen guardar el material con el que entran en las casas en zulos cavados en el bosque. Y el material, hasta que lo venden, también lo suelen esconder en hoyos”, apunta Ollé.
Hay una característica común para todos ellos. Nunca se enfrentan a los inquilinos si son descubiertos. “No les sale a cuenta, ni les interesa. Prefieren salir corriendo”, asegura el inspector. A estos grupos especializados se les investiga por robar en viviendas, pero con el agravante de formar parte de una organización criminal. Son investigaciones más complejas, pero que consiguen, como las cinco últimas que se han llevado a cabo en Catalunay en este año, el ingreso en prisión de sus miembros. Eso sí, todos tienen buenos abogados. Presentan recursos. Pagan las fianzas. Y o bien cambian de escenario, o siguen robando.