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dilluns, 1 de maig de 2017

Equipament de luxe, ja poden tornar les nevades


I a ells què? Ells no en passen pas de fred


El pésimo equipamiento de los Mossos en vídeo

Hace un año Josep Miquel Milagros, portavoz de la Unión Sindical de la Policía Autonómica de Cataluña (USPAC) denunció en La Gaceta que los mossos andaban “sin botas y con chalecos apestosos”.
El problema de los chalecos ya se ha solucionado, se han repartido más y ya no tienen que compartirlo entre varios, pero el tema de las botas está igual e incluso peor. En febrero de 2016 Milagros ya advirtió en este diario de una “grave falta de vestuario”, sobre todo de calzado, que llevaban “con agujeros y la suela despegada”. También decía que había agentes que “han estado un año sin pantalones”, y otros que no tenían chaleco antibalas y que compartían uno entre varios que apestaba porque no les lavaban las fundas.
Denunciaba que sufrían esta terrible situación desde 2011, “cuando comenzaron los recortes” y que cada vez habían ido perdiendo más material, que se estropeaba porque era malo. Advertía de que en esas condiciones no se podía trabajar y relataba la indignación que tenían los mossos, que estaban tirando de sus propios deportivos para poder desempeñarlo.
Milagros cuenta que tras aquella denuncia la Administración repartió más uniformidad, pero que esta sigue siendo de baja calidad, y que se lo han hecho saber al Cuerpo de Mossos d'Esquadra (CME), pero que la administración todavía no ha puesto remedio a este "calvario". 

¿En qué consistió el cambio de botas?

Informa de que les cambiaron unas botas de caña alta a otras de una nueva marca (Panter), de caña media, que como las anteriores "para nada no cumplen las expectativas policiales".

¿Por qué? Todos los compañeros consultados les han dado la misma respuesta: Es muy rígida, pesada, fría y la humedad traspasa al pie. “Tienen que trabajar con los pies calados”, denuncia con gran enfado el portavoz de la Unión Sindical de la Policía Autonómica de Cataluña.
Josep Miquel Milagros informa de que con apenas unas puestas ya se hace patente cómo se desgastan y degradan. Pone como ejemplo que a los pocos días de uso ya van con los arillos de metal por donde se pasan los cordones colgando. “Esto es ridículo, pero se puede trabajar. Lo malo viene cuando nieva o llueve”, añade.
Explica que tras pasar apenas 45 segundos en esas circunstancias la bota chupa la humedad, se les calan los pies y los escalofríos les recorren todo el cuerpo, Mientras lo cuenta a Milagros se le vienen a la mente sus compañeros de las comarcas del Pirineo.
Dice que para poner fin a este calvario y evitar caer con gripe los agentes se acaban comprando unas botas de goretex, que se pagan de su propio bolsillo.
El sindicato insta a la Administración a que haga un estudio del calzado y compruebe la ínfima calidad de las mismas y el peligro que hay de riesgos laborales y que de una vez procedan a cambiarlas por otras como las que llevan las diferentes policías del territorio, incluido policías locales y vigilantes municipales.
Dice que hace unos 8 años a las patrullas que trabajaban en las comarcas de Pirineo y a las de tráfico les proporcionaban unas botas cómodas, calientes y con goretex con las que podían estar horas trabajando bajo la nieve o la lluvia, con las que sentían sus pies confortables, pero que cada vez tienen “más en común con los grupos paramilitares tercermundistas”.
Exige que se ponga fin a estas penurias porque los agentes caen enfermos y se desmotivan.